Riesgo país en mínimos de 8 años: bonos en dólares suben pero el mercado mira reservas y política
El EMBI argentino consolida su tendencia bajista y se ubica en los niveles más bajos desde 2018. Aunque los bonos soberanos en dólares operan en alza, los inversores siguen atentos a la acumulación de reservas del BCRA y al calendario político de los próximos meses.
El riesgo país argentino volvió a perforar nuevos pisos y se ubica en los niveles más bajos desde 2018. Según el EMBI Global de JP Morgan, el spread soberano se consolidó por debajo de los 400 puntos básicos, cerrando la semana en torno a los 380-390 puntos, lo que representa una mejora de casi 100 puntos desde comienzos de año.
Los bonos en dólares fueron los grandes protagonistas del rally. Los Globales con ley Nueva York mostraron subas de entre 1% y 2,5% en la rueda del viernes, con los tramos más largos (2030 y 2035) liderando las ganancias. Esta performance se da en un contexto donde los Treasuries estadounidenses operan con tasas estables y los flujos hacia emergentes siguen siendo positivos.
¿Qué explica esta baja del riesgo país?
Primero, la mejora en las expectativas fiscales. El superávit primario de los primeros meses del año, aunque modesto, superó las metas acordadas con el FMI y generó confianza en que el ajuste no se diluirá. Segundo, la acumulación de reservas del BCRA, que ya superan los USD 30.000 millones netos según estimaciones privadas. Tercero, la ausencia de grandes vencimientos de deuda en dólares hasta 2025, lo que reduce el riesgo de rollover en el corto plazo.
Sin embargo, vale separar dos cosas. La baja del EMBI refleja principalmente una recomposición de precios tras el fuerte castigo de 2023 y 2024, más que un cambio estructural en los fundamentos. El mercado está pagando por una estabilización que aún es frágil.
El dato relevante acá es el comportamiento de las reservas. El BCRA sigue comprando dólares en el MULC, pero a un ritmo que el propio equipo económico reconoce como insuficiente para enfrentar un eventual levantamiento del cepo. Las proyecciones de consultoras privadas estiman que para fin de año las reservas netas rondarían los USD 15.000-18.000 millones, un nivel todavía bajo en términos históricos.
El calendario político como variable clave
A medida que se acerca el segundo semestre, el mercado empieza a mirar con lupa el escenario electoral de 2025. La posibilidad de que el oficialismo logre articular una mayoría en el Congreso para aprobar reformas estructurales (laboral, previsional y tributaria) se convirtió en el principal driver de los precios. Si esa hoja de ruta se trunca, el riesgo país podría revertir parte de la mejora acumulada.
Una mirada más larga muestra que Argentina ya vivió rallies similares en 2016-2017 y en 2020-2021, que terminaron abruptamente cuando las inconsistencias macroeconómicas volvieron a primer plano. No es casualidad que los analistas más conservadores mantengan recomendaciones de neutral a underweight en bonos soberanos argentinos.
Desde el punto de vista técnico, el EMBI argentino rompió la resistencia de los 450 puntos y ahora tiene como próximo objetivo técnico la zona de 350-360 puntos, nivel que coincidiría con el promedio de Brasil y Colombia. Alcanzar esa convergencia requeriría, sin embargo, que el BCRA logre estabilizar el tipo de cambio real y que el Tesoro consiga extender los plazos de la deuda en pesos sin pagar tasas reales prohibitivas.
Conclusión sobria
La baja del riesgo país es real y bienvenida. Refleja una combinación de ajuste fiscal, recompra de bonos por parte de inversores locales y un contexto externo todavía favorable. Pero no resuelve los problemas de fondo: la restricción externa sigue latente, la inflación mensual aún duplica la de los países vecinos y la sostenibilidad de la deuda depende de que el programa económico mantenga credibilidad más allá de 2025.
Antes de sacar conclusiones definitivas, convendrá ver cómo se comporta el BCRA cuando la liquidación del agro empiece a ceder y si el Gobierno logra avanzar con la segunda etapa de su plan de estabilización. Por ahora, el mercado prefiere creer. Pero la historia argentina enseña que la confianza es un bien escaso y altamente volátil.