Subió el dólar: qué pasó con las inversiones en pesos y cuáles rindieron en moneda dura
Mientras las tasas en pesos quedaron por detrás de la suba del CCL en junio, un grupo reducido de CEDEARs y ETFs de tecnología y salud lograron rendimientos positivos en dólares. Analizamos qué funcionó y qué lecciones deja para el inversor.
La suba del dólar volvió a poner a prueba a las inversiones en pesos durante junio. El CCL avanzó alrededor del 7% en el mes, dejando atrás a la mayoría de las tasas locales y generando pérdidas en moneda dura para quien no tuvo cobertura o exposición a activos que se movieron más fuerte que la brecha.
En un contexto donde las tasas de los plazos fijos y los rendimientos de los fondos money market quedaron claramente rezagados, solo un puñado de vehículos logró cerrar el mes con ganancia en dólares. Principalmente fueron CEDEARs y algunos ETFs sectoriales de tecnología y salud. El resto, bonos, acciones locales y la mayoría de los FCI, terminaron en rojo medido en CCL.
Por qué las tasas no alcanzaron
Los instrumentos atados a tasas Badlar o a rendimientos de cauciones y pases del BCRA ofrecieron entre 3,5% y 4,2% nominal en el mes. Lejos del 7% que marcó el dólar contado con liquidación. Quien estuvo estacionado en un plazo fijo o en un FCI T+0/T+1 perdió entre 2,5 y 3,5 puntos porcentuales en moneda dura.
Esto no es novedad. En Argentina, cuando el dólar se mueve, las tasas cortas en pesos rara vez lo compensan. El carry positivo suele aparecer en períodos de calma cambiaria; en meses de ajuste, se evapora.
Los que sí rindieron en dólares
Del lado de los CEDEARs, los que mejor comportamiento tuvieron estuvieron atados a empresas de tecnología y salud. Apple (AAPL), Microsoft (MSFT) y algunos nombres de biotecnología como Eli Lilly (LLY) o Moderna (MRNA) cerraron junio con subas que, medidas en CCL, quedaron en terreno positivo. En varios casos el rendimiento en pesos superó el 12-15%, lo que alcanzó para compensar y superar la devaluación implícita.
También destacaron algunos ETFs. El que replica el Nasdaq-100 (QQQ) y el que sigue al sector salud (XLV) terminaron el mes con ganancias en moneda dura. El primero se benefició de la recuperación de los gigantes tecnológicos en Wall Street; el segundo, de los buenos datos de laboratorios y farmacéuticas.
En cambio, los CEDEARs de energía y finanzas locales quedaron mayoritariamente abajo. YPF, por ejemplo, subió en pesos pero no lo suficiente para compensar la suba del CCL. Lo mismo ocurrió con la mayoría de los bancos y con los bonos soberanos en pesos, que sufrieron tanto por la tasa como por el movimiento cambiario.
Qué miran los inversores ahora
Con el dólar otra vez moviéndose, la pregunta que circula en las mesas es cómo reposicionarse. Para perfiles conservadores, la opción más usada sigue siendo pasar una parte a money market en dólares o a bonos cortos en moneda extranjera. Para quienes toleran volatilidad, la discusión pasa por el tamaño de la exposición a CEDEARs y si conviene dolarizar vía ETFs globales o seguir apostando a nombres puntuales.
Desde el lado conductual, junio vuelve a recordarnos algo que ya sabíamos: el timing perfecto es casi imposible. Quien salió de pesos a principios de mes acertó; quien esperó a que “suba un poco más” terminó pagando más caro. La estrategia que más protege en estos entornos es la diversificación por moneda y por clase de activo, con una porción en instrumentos que históricamente han mostrado descorrelación con el CCL.
Lecciones prácticas
Primero, no todas las inversiones en pesos son iguales frente al dólar. Un FCI de renta fija corta tiene un comportamiento muy distinto a un CEDEAR de una empresa que cotiza en Nasdaq. Segundo, mirar el rendimiento bruto en pesos sin ajustarlo por la variación del CCL es una trampa clásica del inversor local. Tercero, los sectores que mejor funcionan en entornos de dólar fuerte suelen ser aquellos con fuerte componente de ingresos en moneda dura o con narrativas globales potentes (tecnología, salud, commodities en algunos casos).
En los próximos días habrá que seguir de cerca cómo se comporta el dólar y si la tasa de política monetaria del BCRA vuelve a generar carry positivo. Mientras tanto, el inversor que tenga liquidez en pesos debería evaluar si le conviene mantenerla en un instrumento de corta duración o si parte de esa posición merece rotarse hacia cobertura cambiaria o a exposición internacional vía CEDEARs.
La suba de junio no fue un terremoto, pero sí un recordatorio: en Argentina, el riesgo cambiario nunca desaparece del todo. Quien lo ignora, paga la cuenta en dólares.