Super RIGI: el Gobierno busca reactivar inversiones pero expertos advierten por su impacto en el empleo
El proyecto que se debate hoy en Diputados apunta a atraer grandes inversiones con beneficios impositivos, pero analistas locales e internacionales señalan que regímenes similares en otros países no generaron el empleo esperado.
El oficialismo intentará hoy en la Cámara de Diputados avanzar con el Super Régimen de Incentivos a la Inversión (Super RIGI), una de las herramientas centrales del Gobierno para retomar la iniciativa en materia económica y atraer capitales a sectores estratégicos como minería, energía e infraestructura.
El proyecto, que ya cuenta con media sanción del Senado, ofrece un paquete de beneficios impositivos, aduaneros y cambiarios para inversiones superiores a los US$ 200 millones. Entre las principales ventajas se destacan la estabilidad fiscal por 30 años, la posibilidad de deducir el 100% de las inversiones en el primer año y un régimen especial de acceso al mercado de cambios.
Desde el Ejecutivo sostienen que el Super RIGI es clave para destrabar proyectos que hoy se encuentran frenados por la falta de certidumbre jurídica y regulatoria. "Es una herramienta para que Argentina vuelva a ser competitiva en la atracción de inversiones", argumentan fuentes oficiales.
Sin embargo, varios expertos consultados por FortunaWeb advierten que experiencias similares en otros países de la región y del mundo no han tenido el impacto significativo en el empleo que se promete. "Los regímenes de incentivos a grandes inversiones suelen generar más beneficios para las empresas que para el mercado laboral local", explica un economista que prefirió no ser identificado.
En países como Chile con su régimen de incentivos a la gran minería o en Perú con los contratos de estabilidad tributaria, el impacto neto sobre el empleo formal fue mucho menor al esperado. La mayoría de los puestos generados fueron temporales durante la etapa de construcción, mientras que en la fase de operación la mano de obra calificada suele importarse o concentrarse en pocas manos.
"El Super RIGI puede ayudar a que algunos proyectos salgan adelante, pero no es la solución mágica al problema del empleo en la Argentina", sostiene un analista del sector minero con experiencia en varios países de la región. Según sus cálculos, por cada US$ 100 millones invertidos bajo este tipo de regímenes, el impacto directo en empleo permanente ronda entre 80 y 150 puestos, una cifra que considera "marginal" en un país con más de 2 millones de desocupados.
Desde el lado sindical también hay preocupación. Representantes de la CGT y de gremios específicos de los sectores involucrados advierten que el régimen podría precarizar las condiciones laborales y reducir la participación de proveedores locales. "Si el beneficio es tan grande para las empresas extranjeras, ¿qué queda para los trabajadores y las pymes locales?", se preguntan.
El debate en Diputados se da en un contexto donde la economía muestra señales mixtas: la inflación sigue bajando pero la actividad económica se mantiene deprimida y el consumo sigue contraído. Para el Gobierno, el Super RIGI es una forma de enviar una señal clara a los inversores internacionales de que Argentina está dispuesta a competir por capitales.
Sin embargo, economistas más escépticos recuerdan que regímenes similares ya se probaron en la Argentina (como la Ley de Inversiones Mineras de los '90 o los incentivos a la explotación hidrocarburífera) con resultados dispares. En muchos casos, los beneficios fiscales terminaron siendo mayores que los aportes efectivos a la economía local.
"Lo importante no es solo atraer la inversión, sino asegurarse de que genere spillovers positivos en la economía: empleo de calidad, desarrollo de proveedores locales y transferencia tecnológica", señala un informe reciente de una consultora local.
El tratamiento del proyecto en la Cámara baja será clave. El oficialismo necesita sumar apoyos de bloques opositores dialoguistas para lograr su aprobación. Mientras tanto, el mercado observa con atención: varios proyectos de litio y gas que estaban en stand-by podrían reactivarse rápidamente si el Super RIGI se convierte en ley.
Queda por verse si esta vez los incentivos logran traducirse en empleo genuino y desarrollo sustentable, o si repetirán el patrón histórico de beneficios concentrados y derrame limitado.