Acciones bajo la lupa de la City pese al no-upgrade del MSCI a Argentina
Aunque el MSCI mantuvo a la Argentina en categoría de mercado fronterizo, los inversores locales y extranjeros ya analizan caso por caso. Qué sectores y empresas muestran mayor recorrido y cuáles tienen menos margen de suba.
El anuncio del MSCI de mantener a la Argentina en la categoría de mercado fronterizo no sorprendió a la mayoría de los operadores de la City. El índice Merval, que venía de una fuerte recuperación en los últimos meses, quedó sin el tan ansiado upgrade que muchos esperaban para atraer flujos institucionales masivos. Sin embargo, lejos de paralizar el análisis, este veredicto empujó al mercado a mirar empresa por empresa, sector por sector.
Vale separar dos cosas. Por un lado, el MSCI evalúa criterios sistémicos: liquidez promedio, acceso a divisas, convertibilidad y estabilidad regulatoria. Argentina sigue fallando en varios de esos frentes, especialmente por la persistencia de cepos cambiarios y la fragilidad fiscal. Por el otro, los inversores locales y los fondos que ya tienen exposición al país operan con otra lógica: miran balances, generación de caja en dólares, valuaciones relativas y potencial de carry.
Los sectores con más atención positiva
El sector energético aparece claramente en el radar. Empresas como YPF y Vista Energy concentran buena parte del interés. Ambas han mostrado capacidad de crecer producción en un contexto de precios internacionales estables y, en el caso de Vista, con un plan de desarrollo de shale que sigue avanzando pese a las restricciones macro. Los analistas destacan que sus valuaciones, medidas en EV/EBITDA, siguen siendo atractivas comparadas con pares regionales.
Otro rubro que sigue bajo lupa es el bancario. Banco Galicia y Banco Macro son los nombres que más suenan en las mesas. El razonamiento es simple: si el programa de desinflación se sostiene, el spread de tasas y la recomposición de cartera crediticia pueden generar una mejora sustancial de resultados. El riesgo, claro, es que cualquier rebrota inflacionaria o cambio de reglas les pegue de lleno.
En el segmento de commodities agrícolas, las empresas que cotizan en el exterior (como Adecoagro) también son miradas con detenimiento. Su capacidad de generar dólares físicos y su exposición a precios internacionales les otorgan un colchón que muchas firmas locales no tienen.
Los que tienen menos margen
Del otro lado, hay sectores donde el consenso es más cauto. Las utilities reguladas (transportadoras de energía y distribuidoras) sufren por la combinación de tarifas congeladas y costos en ascenso. Aunque algunos papeles rebotaron fuerte desde los mínimos de 2023, el upside luce limitado hasta que se defina el esquema tarifario del segundo semestre.
Las empresas de consumo masivo también están bajo revisión más exigente. En un escenario donde el salario real recién empieza a recuperarse y el consumo sigue deprimido, varias firmas del rubro muestran valuaciones que ya incorporan gran parte del rebote esperado. Los analistas advierten que el margen para sorpresas positivas es menor que en energía o bancos.
La mirada del inversor extranjero
Para los portafolios globales, el no-upgrade del MSCI implica que el peso de Argentina en los índices emergentes seguirá siendo marginal. Eso no impide que algunos family offices y hedge funds sigan entrando de a poco, pero lo hacen a través de ADRs o bonos convertibles antes que mediante equity directo en el Merval. La liquidez sigue siendo el principal cuello de botella.
Desde el punto de vista técnico, el Merval se mantiene por encima de sus promedios móviles de 50 y 200 días, pero con una volatilidad que sigue siendo elevada. El carry en pesos, vía renta fija CER o tasas cortas, compite fuertemente con las acciones, lo que obliga a las empresas a mostrar generación de caja creíble para justificar valuaciones.
Qué viene ahora
El foco se traslada a los balances del segundo trimestre. Allí se verá con mayor claridad quiénes están logrando pasar la inflación a precios, quiénes están recomponiendo márgenes y quiénes dependen demasiado de la licuación de pasivos en pesos. Mientras el upgrade del MSCI quede postergado, el mercado argentino seguirá siendo un juego stock-picking: empresa por empresa, con mucho menos beta país y mucho más análisis fundamental.
Quien diga que el no-upgrade del MSCI mata el interés por las acciones locales está leyendo mal la City. Simplemente la obliga a ser más selectiva. Y en un país como Argentina, la selectividad nunca fue un defecto.