Economía

Carrefour vende ropa de GAP, Old Navy y Banana Republic en Argentina: precios y estrategia

Publicado el 26/06/2026 11:05 hs

Prendas de GAP, Old Navy y Banana Republic expuestas en góndolas de Carrefour Argentina
iProfesional — Negocios

La cadena francesa lanzó un plan piloto con prendas importadas de las marcas estadounidenses y evalúa ampliar la oferta tras buenos resultados iniciales. Analizamos los precios en el contexto local y qué implica esta movida para el retail.

Carrefour Argentina inició un plan piloto que incluye la venta de ropa importada de tres marcas icónicas de Gap Inc.: GAP, Old Navy y Banana Republic. La propuesta, que ya muestra resultados positivos según fuentes del sector, se está evaluando para una posible ampliación a más sucursales.

El movimiento no es menor. En un mercado donde el consumo textil viene golpeado por la inflación y la caída del poder adquisitivo, traer marcas de Estados Unidos con posicionamiento medio-alto representa una apuesta por diferenciar la oferta y capturar un segmento que tradicionalmente busca alternativas en shoppings o e-commerce.

¿Cuánto cuesta la ropa de estas marcas en Carrefour?

Los precios relevados en las primeras tiendas piloto muestran valores que, si bien están por encima del promedio de la cadena, se ubican por debajo de los que suelen pedir las mismas marcas en locales exclusivos o en plataformas de importación directa. Una remera básica de GAP ronda los $35.000, mientras que un jean de Old Navy puede encontrarse cerca de los $65.000. En Banana Republic, una camisa de corte formal supera los $85.000.

Estos valores deben leerse en contexto: con un dólar blue por encima de los $1.300 y un dólar tarjeta cercano a los $1.500, importar directamente estas prendas desde EE.UU. suele resultar más caro una vez sumados aranceles, envío y costo financiero. Carrefour logra precios más competitivos gracias a su escala global y acuerdos de compra centralizados.

Una estrategia que va más allá de la moda

El piloto forma parte de una revisión más amplia de la oferta no alimentaria de la cadena. Tras años de foco casi exclusivo en lo básico y lo low-cost, Carrefour busca reposicionarse como un destino de compras más completo, especialmente en las grandes superficies de Capital Federal y Gran Buenos Aires.

La decisión de importar directamente desde Gap Inc. también habla de la evolución del comercio minorista argentino. Durante años, las restricciones cambiarias y los altos costos logísticos hicieron inviable este tipo de operaciones. El gradual levantamiento de algunas trabas, sumado a la necesidad de las marcas estadounidenses de buscar nuevos canales en mercados emergentes, creó una ventana de oportunidad.

Comparación con el resto del mercado

Frente a locales multimarca o a la propia oferta de las marcas en shoppings, los precios en Carrefour representan un descuento aproximado del 25-35%. Sin embargo, la disponibilidad es limitada: solo se ofrecen las colecciones básicas y algunos modelos de temporada anterior. No se trata de la última colección primavera-verano que se ve en las vidrieras de Palermo o Recoleta.

Desde el punto de vista del consumidor, la propuesta combina dos atractivos: la confiabilidad de marcas reconocidas y la posibilidad de comprar en un solo lugar junto con la compra de supermercado. Para Carrefour, el beneficio es doble: aumenta el ticket promedio de compra y mejora el margen en categorías no alimentarias, que históricamente tienen mejor rentabilidad.

¿Qué sigue para el piloto?

Según fuentes cercanas al grupo, los primeros resultados superaron las expectativas tanto en rotación como en margen. Por eso ya se analiza llevar la propuesta a un número mayor de tiendas y, eventualmente, sumar nuevas marcas internacionales bajo el mismo esquema.

El experimento también permite a Carrefour testear la sensibilidad al precio de la ropa importada en un año donde el consumo masivo sigue bajo presión. Si la experiencia se consolida, podría marcar un cambio en la forma en que las grandes cadenas de supermercados compiten en el segmento textil, tradicionalmente dominado por marcas locales y cadenas especializadas.

El dato relevante acá es que no se trata solo de vender ropa: es una apuesta por cambiar la percepción del consumidor sobre qué se puede encontrar en un hipermercado. En un contexto macro donde el poder de compra sigue ajustado, cada punto de diferenciación cuenta.

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