Economía

Doite, histórica marca de camping, entró en concurso preventivo con deudas por $7.100 millones

La caída del consumo interno, la competencia de productos importados y el fuerte ahogo financiero terminaron llevando a una de las pymes más emblemáticas del rubro outdoor a pedir auxilio judicial. El caso ilustra los problemas estructurales que enfrentan muchas industrias manufactureras argentinas.

Publicado el 6 de julio de 2026, 17:15 hs

Fábrica y productos de la marca Doite en exhibición, con logo histórico
iProfesional — Economía

La empresa Doite, uno de los nombres más reconocidos del equipamiento de camping y outdoor en la Argentina, inició los trámites de concurso preventivo de acreedores ante el Juzgado Comercial Nº 19. Según la presentación, acumula pasivos por $7.100 millones, un monto que refleja la profundidad de la crisis que atraviesa la tradicional pyme rosarina.

Fundada hace más de 50 años, Doite fue durante décadas sinónimo de calidad nacional en carpas, mochilas, bolsas de dormir y accesorios para actividades al aire libre. Su declive actual combina tres factores que se repiten en varios segmentos manufactureros: una fuerte contracción del consumo, la entrada masiva de productos importados (principalmente de origen asiático) a precios muy competitivos y el elevado costo del financiamiento en un contexto de tasas reales altas.

Según datos del propio sector, las ventas de artículos de camping cayeron entre 25% y 35% interanual en los últimos dos años, medidos en volúmenes físicos. La combinación de inflación elevada y salarios que perdieron poder adquisitivo redujo drásticamente la capacidad de las familias para comprar bienes durables no esenciales. Al mismo tiempo, la apertura importadora permitió que productos de menor precio inundaran las góndolas de las cadenas de deportes y los marketplaces.

El endeudamiento de Doite se compone principalmente de obligaciones comerciales con proveedores, deudas bancarias y compromisos fiscales. Fuentes cercanas a la empresa indican que el pasivo financiero representa más del 60% del total, acumulado durante el período de altas tasas y escasa liquidez. La firma había intentado reestructurar pasivos en los últimos meses, pero la persistencia de la recesión terminó de agotar las opciones de refinanciamiento privado.

¿Qué dice el caso sobre el tejido industrial argentino?

Doite no es un caso aislado. En los últimos 18 meses varias marcas medianas de bienes de consumo durables (desde indumentaria técnica hasta muebles y electrodomésticos) recurrieron al concurso preventivo o directamente a la quiebra. El fenómeno combina un problema de demanda agregada con una pérdida de competitividad estructural: tipo de cambio real apreciado en algunos períodos, costos laborales elevados en dólares y escaso acceso al crédito productivo de largo plazo.

Desde el punto de vista macro, el dato relevante es que estas empresas suelen tener una elevada proporción de costos fijos (planta, personal calificado, desarrollo de producto). Cuando la demanda se contrae abruptamente, el apalancamiento operativo se vuelve letal. La salida habitual —ajuste de precios hacia arriba— encuentra un techo en la propia elasticidad de la demanda interna y en la competencia importada.

Las opciones sobre la mesa

El concurso preventivo le da a Doite un paraguas legal para negociar con acreedores, eventualmente capitalizar deudas o buscar un inversor. Fuentes del sector no descartan que alguna cadena de retail o un fondo de private equity con foco en consumo masivo termine entrando en el capital. Sin embargo, cualquier plan de viabilidad deberá incluir una fuerte racionalización de costos, revisión del portfolio de productos y, probablemente, una mayor orientación a la exportación a mercados regionales (Chile, Uruguay, Brasil) donde la marca todavía conserva prestigio.

El caso también vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la sostenibilidad de la industria liviana nacional en un contexto de mayor apertura comercial. Mientras algunos sectores (alimentos, software, servicios basados en conocimiento) muestran resiliencia, las manufacturas tradicionales que compiten por precio enfrentan un dilema cada vez más estrecho: o logran ganar productividad rápidamente o terminan siendo desplazadas.

Antes de sacar conclusiones definitivas habrá que esperar los detalles del acuerdo que proponga la empresa y la respuesta de sus acreedores. Lo que ya queda claro es que la combinación de recesión prolongada y competencia externa está acelerando un proceso de selección darwiniana dentro del tejido pyme argentino. Doite, por ahora, busca sobrevivir a ese filtro.

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