Economía

Dos millones de personas cayeron en la pobreza en seis meses

La combinación de inflación alta y caída de ingresos reales revirtió la tendencia y generó un aumento de 11 mil pobres por día. La pobreza alcanzó el 32,3% y la indigencia el 7,5% de la población.

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Pantalla con un gráfico de línea ascendente representando inflación
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

En apenas seis meses, dos millones de personas cayeron en la pobreza en la Argentina. La cifra equivale a un promedio de 11 mil nuevos pobres por día y marca una reversión brusca del proceso de reducción que se había registrado en el último año y medio.

La información fue publicada originalmente por Tiempo Argentino el 24 de septiembre de 2026. Según los datos del INDEC correspondientes al primer semestre de 2026, la pobreza alcanzó el 32,3% de la población, lo que implica que más de 15 millones de argentinos viven por debajo de la línea de pobreza. La indigencia, por su parte, se ubicó en el 7,5%.

La principal causa de este retroceso fue la combinación de una inflación que, aunque desaceleró respecto de los picos de 2025, siguió erosionando fuertemente el poder adquisitivo de salarios, jubilaciones y asignaciones sociales, junto con una caída real de los ingresos en varios sectores formales e informales.

Este aumento de la pobreza se traduce en una “fábrica de pobres” que opera a ritmo sostenido. El dato cobra especial relevancia porque se produce en un contexto de ajuste fiscal estricto y recomposición de algunas variables macroeconómicas, pero con un costo social que ya se materializa en los números del organismo oficial de estadísticas.

Desde el punto de vista del bolsillo de las familias, el impacto es directo. El aumento del costo de la canasta básica, que define la línea de pobreza, superó en varios meses el ajuste de ingresos, generando una pérdida de capacidad de compra que empujó a miles de hogares por debajo del umbral.

Los sectores más vulnerables —hogares con jefes de familia desocupados o con empleos informales, familias numerosas y regiones del norte y conurbano bonaerense— concentraron la mayor parte de los nuevos casos. Sin embargo, el fenómeno también alcanzó a segmentos de clase media baja que habían logrado salir de la pobreza en 2024-2025.

Los especialistas coinciden en que, sin una recuperación sostenida del empleo formal y de los ingresos reales, fue difícil revertir esta tendencia en el corto plazo. La evolución de la inflación de los próximos meses y las decisiones de política de ingresos fueron determinantes para definir si la curva se estabiliza o continúa su pendiente alcista.

Para el inversor y el profesional que sigue la economía local, estos números refuerzan la necesidad de contemplar el riesgo social y regulatorio a la hora de evaluar escenarios. Una pobreza elevada suele traducirse en mayor presión sobre el gasto público, posibles ajustes en programas sociales y un mercado interno más débil, factores que terminan afectando el desempeño de sectores sensibles como consumo masivo, retail y servicios.

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