Economía

El cabo suelto de la reforma electoral de Milei: qué pasará con el debate presidencial

Sin las PASO, el debate presidencial obligatorio queda sin criterio de definición. En La Libertad Avanza estudian modelos internacionales pero aún no hay solución concreta. La reforma se tratará en dos semanas.

Publicado el

El próximo presidente insultará o volveremos a la normalidad

La reforma electoral que impulsa el gobierno de Javier Milei trae consigo un detalle que aún no ha sido resuelto: el futuro del debate presidencial obligatorio. Al eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), el mecanismo que determinaba quiénes participaban en el debate queda sin base legal clara, y esto genera dudas tanto en la oposición como dentro de La Libertad Avanza.

Según informó El Cronista, en el oficialismo analizan alternativas que se aplican en otros países, pero hasta el momento no existe una definición concreta. La iniciativa comenzará a debatirse en el Congreso en dos semanas, por lo que el tema deberá resolverse en el corto plazo.

En la mayoría de las democracias consolidadas, los debates entre candidatos son una pieza central de la campaña. Sin embargo, los criterios de participación varían. En Estados Unidos, por ejemplo, la Comisión de Debates Presidenciales establece reglas basadas en encuestas y apoyo financiero. En Francia, el debate de segunda vuelta es prácticamente automático entre los dos candidatos más votados. En Alemania y el Reino Unido, las cadenas televisivas y los partidos negocian formatos y participantes de manera ad hoc.

El caso argentino es particular porque el debate presidencial se volvió obligatorio por ley en 2016. Hasta ahora, la ley establecía que debían participar los candidatos que superaran cierto umbral en las PASO. Sin ese filtro, surge la pregunta: ¿quién define los criterios? ¿Se mantiene la obligatoriedad? ¿Se amplía o se restringe el número de participantes?

Desde La Libertad Avanza reconocen el vacío y están evaluando opciones comparadas. Una posibilidad que se baraja es adoptar un criterio de encuestas, similar al modelo estadounidense, o bien establecer un piso de firmas o de apoyo parlamentario. Otra alternativa es limitar el debate a los dos o tres candidatos con mayores chances según las encuestas previas, aunque eso podría generar resistencias en partidos menores.

Este dilema no es menor. El debate presidencial se ha consolidado como un momento relevante de la contienda electoral en Argentina, aunque su impacto real en la intención de voto sigue siendo objeto de discusión entre analistas. En países emergentes con sistemas multipartidistas, como Brasil o Chile, los debates han servido para visibilizar a outsiders y para forzar definiciones en temas económicos y de política exterior.

La reforma electoral que se discute forma parte de un paquete más amplio de cambios institucionales que el gobierno busca avanzar. Eliminar las PASO responde a una promesa de campaña de Milei y apunta a reducir costos y simplificar el proceso electoral. Sin embargo, como suele ocurrir en este tipo de modificaciones, los cabos sueltos institucionales aparecen una vez que se baja al detalle.

Desde una perspectiva comparada, la experiencia internacional muestra que no hay un modelo único. Lo que funciona en un sistema bipartidista puede generar distorsiones en uno multipartidista como el argentino. El riesgo, advierten especialistas en derecho electoral, es que la definición quede sujeta a negociaciones políticas de último momento, lo que podría erosionar la legitimidad del propio debate.

En los próximos días, el oficialismo deberá cerrar una propuesta concreta para incluirla en el proyecto que se tratará en el Congreso. Mientras tanto, la incertidumbre sobre el formato del próximo debate presidencial ya forma parte del debate político. La pregunta que vale la pena hacerse es si este vacío se resolverá con un criterio transparente y estable o si quedará librado a la correlación de fuerzas del momento.

Fuente: El Cronista

← Volver al blog