El dólar que esperan los analistas de la City para fin de año
El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA revela que más de 40 economistas proyectan un dólar oficial en torno a $1.350-$1.400 para diciembre, con inflación acumulada del 140% en 2025. Un análisis de las proyecciones y sus implicancias.
El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que publica mensualmente el Banco Central volvió a mostrar una corrección al alza en las proyecciones de tipo de cambio para fin de año. Según la mediana de las respuestas de más de 40 analistas de la City, el dólar oficial mayorista cerraría 2025 en torno a los $1.370, unos 15% por encima de la estimación del mes anterior.
Vale separar dos cosas. Por un lado, la proyección nominal del tipo de cambio; por el otro, lo que esa cifra implica en términos de brecha, inflación y competitividad. El REM no es una encuesta de opinión: es un promedio ponderado de proyecciones de consultoras, bancos, universidades y research houses que operan en el mercado local. Su valor radica en que condensa expectativas que luego influyen en decisiones de cobertura, inversión y política económica.
Inflación y crawling peg
La misma encuesta proyecta una inflación de 4,1% para mayo, 3,5% para junio y una acumulada de alrededor del 140% para todo 2025. Si se cumpliera ese sendero, el crawling peg actual de 2% mensual del Banco Central quedaría claramente por debajo de la inflación, lo que implicaría una apreciación real del peso. Ese es el nudo central del debate actual: hasta dónde el Gobierno está dispuesto a tolerar esa apreciación para anclar expectativas y hasta dónde los exportadores y el sector industrial lo pueden soportar.
La mediana de los analistas espera que el dólar mayorista termine el año en $1.370. Si se toma el tipo de cambio actual (alrededor de $1.050 a fines de abril), eso supone un deslizamiento acumulado del 30% en los próximos ocho meses, equivalente a un crawling promedio de 3,3% mensual. Es decir, el mercado ya descuenta que el BCRA tendrá que acelerar el ritmo de devaluación en la segunda parte del año.
Brecha y reservas
El REM también pregunta por el dólar blue. La proyección mediana para diciembre es de $1.650, lo que dejaría una brecha de alrededor del 20%. Ese nivel es consistente con un esquema de crawling peg administrado y con intervención en el MULC, pero supone que el Banco Central logre acumular reservas netas suficientes como para sostener la brecha en ese rango sin tener que recurrir a un salto discreto.
Aquí aparece el matiz. La experiencia argentina muestra que las brechas por debajo del 25-30% son sostenibles solo si hay credibilidad y flujo de dólares genuino. Si las liquidaciones del agro se atrasan por sequía o por precio internacional, o si el acuerdo con el FMI demora, esa brecha puede volver a ensancharse rápidamente.
Comparación histórica e internacional
Algo similar ocurrió en 2016-2017 durante el primer tramo del macrismo: crawling por debajo de la inflación, apreciación real del tipo de cambio y brecha controlada hasta que el contexto externo cambió. Brasil, por su parte, mantuvo un régimen de flotación sucia con intervenciones durante casi toda la década de 2010, tolerando apreciaciones reales temporales a cambio de ancla inflacionaria.
El dato relevante acá es que el REM no es solo una foto: es un insumo que el propio BCRA usa para calibrar su política. Si los analistas siguen corrigiendo al alza el dólar esperado, eso genera presión sobre las expectativas de devaluación y, por ende, sobre los precios. Es un juego de coordinación.
Antes de sacar conclusiones apresuradas, conviene mirar el desglose. No todos los participantes del REM proyectan lo mismo: hay una dispersión de casi 200 pesos entre el percentil 25 y el 75. Eso habla de incertidumbre genuina sobre el segundo semestre. Quien diga que sabe exactamente a cuánto va a estar el dólar en diciembre miente, se equivoca o ambas cosas.
Lo importante no es tanto el número puntual, sino la dirección y la velocidad del ajuste que el mercado descuenta. Por ahora, el consenso apunta a un deslizamiento gradual pero acelerado respecto del 2% actual. Si el Gobierno logra bajar la inflación más rápido de lo que el mercado espera, ese crawling podrá mantenerse. Si no, el ajuste cambiario llegará antes y con mayor fuerza.
El REM de abril, en definitiva, no anticipa una devaluación brusca, pero sí marca que el mercado no cree en un crawling fijo del 2% hasta fin de año. Esa corrección de expectativas es, por ahora, el dato más relevante para quien tenga que tomar decisiones de cobertura o inversión en los próximos meses.