Economía

La actividad de las Pymes cayó 8,4% en mayo y acumula siete meses en baja

Según el último informe de CAME, el Índice de Actividad de la Mediana Empresa registró una contracción interanual del 8,4% en mayo de 2019, profundizando la recesión en el sector. El acumulado del año ya muestra una caída de 6,8%.

Publicado el 25 de julio de 2026, 06:25 hs

El Índice de Actividad de la Mediana Empresa (IAME) que elabora la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) registró en mayo una caída interanual del 8,4%. Se trata del séptimo mes consecutivo de contracción, lo que confirma que la recesión en el segmento pyme ya lleva más de medio año.

El dato es consistente con otras mediciones del mes: el EMAE del INDEC mostró una baja de 5,5% interanual en abril (último dato disponible), mientras que la industria manufacturera cayó 8,8% según el mismo organismo. La diferencia de casi tres puntos entre el EMAE y el IAME de CAME refleja el mayor impacto que está sufriendo el sector de menores empresas, más dependiente del consumo interno y con menor capacidad de ajuste de costos.

En el acumulado de los primeros cinco meses del año, la actividad pyme retrocede 6,8%. De los 11 sectores relevados por CAME, diez cerraron mayo con números negativos. Solo “alimentos y bebidas” logró un leve crecimiento interanual de 0,7%, impulsado por la recomposición de márgenes tras la devaluación y por exportaciones de algunos rubros.

Los rubros más afectados fueron “textil e indumentaria” (-18,1%), “madera y muebles” (-14,2%) y “papel, cartón, edición e impresión” (-12,7%). En todos los casos, la combinación de caída del poder adquisitivo, alta inflación y tasas de interés elevadas continúa castigando la demanda interna, principal cliente de las pymes.

Desde el punto de vista metodológico, el IAME de CAME se construye sobre una muestra de 1.200 empresas de todo el país y pondera 11 ramas manufactureras y de servicios. El índice no incluye al sector agropecuario ni a la construcción, dos actividades que también mostraron debilidad en los últimos meses.

El informe de CAME advierte además que las expectativas a seis meses se mantienen en terreno negativo, aunque mejoraron levemente respecto de abril. Esto sugiere que una parte del empresariado pyme comienza a descontar que lo peor de la contracción ya pasó, aunque todavía no visualiza una recuperación robusta para el segundo semestre.

En términos de política económica, el dato refuerza la idea de que la recesión es más profunda y persistente de lo que el Gobierno esperaba a comienzos de año. Con un dólar relativamente estable en las últimas semanas y una inflación que, si bien alta, muestra cierta desaceleración, el principal freno sigue siendo el nivel de actividad y el crédito prácticamente inexistente para las empresas más chicas.

Vale separar dos cosas: por un lado, el ajuste macroeconómico necesario para estabilizar las variables de flujo; por el otro, el costo en términos de producto y empleo que ese ajuste está generando en el tejido productivo. El desafío de los próximos meses será encontrar un punto de equilibrio donde la corrección fiscal y monetaria no termine destruyendo capacidad instalada de manera irreversible.

Antes de sacar conclusiones definitivas sobre el segundo semestre, habrá que esperar los datos de junio y julio, que incorporarán el efecto de las paritarias y del aguinaldo. Pero la tendencia de fondo, por ahora, sigue siendo bajista.

← Volver al blog