Economía

La Sagrada: a un año de la polémica, Mi Gusto sacó una nueva empanada con socio especial

Publicado el 23/06/2026 21:20 hs

La cadena que saltó a la fama por sus precios elevados en plena crisis vuelve a generar ruido con el lanzamiento de una empan
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La cadena que saltó a la fama por sus precios elevados en plena crisis vuelve a generar ruido con el lanzamiento de una empanada gourmet en colaboración con un chef reconocido. Un caso de cómo la marca capitaliza la notoriedad.

Hace exactamente un año, Mi Gusto se convirtió en trending topic por el precio de sus empanadas: $2.800 la unidad en un local de Recoleta. La reacción fue inmediata y polarizada. Para algunos fue un ejemplo más de desconexión con la realidad; para otros, una muestra de que existe demanda dispuesta a pagar por calidad diferencial.

Doce meses después, la marca no solo no desapareció sino que amplía su oferta. Esta semana lanzó La Sagrada, una empanada inédita elaborada en colaboración con un chef de trayectoria que prefiere mantener bajo perfil en esta etapa. La nueva pieza combina carne de ojo de bife, cebolla caramelizada en reducción de Malbec y un toque de queso azul. El precio anunciado ronda los $3.900.

Desde la empresa explican que el lanzamiento no busca competir en volumen sino reforzar el posicionamiento premium. “No estamos en la categoría de las 12 por $10.000. Nunca lo estuvimos”, deslizaron en off the record. Según sus números internos, el ticket promedio por cliente subió 18% en los últimos seis meses pese a la contracción del consumo masivo.

El caso ilustra un fenómeno que los economistas de consumo vienen observando: la segmentación extrema del mercado argentino. Mientras la mayoría de la población ajusta hacia opciones más económicas, un segmento reducido pero solvente mantiene o incluso aumenta el gasto en experiencias de diferenciación. Es el mismo grupo que sigue llenando ciertos restaurantes de autor y que prefiere pagar más por un corte que por cantidad.

La polémica inicial, lejos de dañar la marca, parece haber funcionado como publicidad gratuita. Las redes sociales que entonces la linchaban hoy reparten menciones entre quienes la defienden por “calidad” y quienes la critican por “elitismo”. Mi Gusto no respondió a ninguna de las dos narrativas: simplemente siguió operando, abrió dos locales más en CABA y uno en Nordelta, y ahora apuesta a un producto de ticket todavía más alto.

Desde el punto de vista de estrategia de precios, el movimiento es coherente con lo que se enseña en marketing avanzado: cuando la elasticidad precio es baja en un nicho, el camino no es bajar para captar volumen sino subir para reforzar percepción de exclusividad. Claro que ese juego solo funciona mientras exista ese nicho dispuesto a pagar.

La incógnita es si este modelo es escalable o si se trata de un fenómeno acotado a barrios de altos ingresos. Por ahora, los números de Mi Gusto sugieren que, al menos en ese segmento, la demanda no solo existe sino que tolera aumentos sucesivos.

La Sagrada llega además en un contexto donde el consumo de carne vacuna per cápita sigue deprimido a nivel nacional. Que una empanada de carne premium se posicione como novedad habla tanto de la marca como de la fragmentación que vive el mercado interno argentino.

En definitiva, un año después de la tormenta, Mi Gusto no bajó precios ni cambió su discurso. Optó por doblar la apuesta. Hasta ahora, los resultados le dan la razón.

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