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Salarios registrados le ganaron a la inflación en abril y cortaron racha de caídas reales

Publicado el 23/06/2026 17:50 hs

Por primera vez en varios meses, el salario real registrado mostró una mejora en abril al crecer por encima del IPC. El dato
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Por primera vez en varios meses, el salario real registrado mostró una mejora en abril al crecer por encima del IPC. El dato marca un punto de inflexión tras la fuerte pérdida de poder adquisitivo acumulada desde 2023, aunque la recuperación sigue siendo parcial.

El dato que publicó el INDEC este miércoles confirma lo que varios indicadores privados ya anticipaban: en abril los salarios registrados subieron 4,8% nominales contra una inflación del 4,2% en el mismo mes. De esta forma, el poder de compra de los asalariados formales creció 0,6% en términos reales y cortó una seguidilla de siete meses consecutivos de caída.

Se trata de un quiebre relevante en la dinámica distributiva. Desde mediados de 2023, y especialmente después de la devaluación de diciembre, los salarios reales habían sido el principal ajuste del programa económico. La corrección fiscal y la licuación de pasivos se financiaron en buena medida con la pérdida de ingreso de los trabajadores formales y jubilados.

Según la serie del INDEC, el salario bruto registrado acumula una caída real de casi 18% entre diciembre de 2023 y marzo de 2025. El rebote de abril, si bien positivo, apenas recupera una fracción de ese terreno perdido. En términos interanuales, el salario real todavía se ubica 9% por debajo de abril de 2024.

¿Por qué cambió la tendencia?

Hay tres factores que explican el dato. En primer lugar, la desaceleración más rápida de la inflación permitió que las paritarias, que en muchos casos se negocian con rezago, empezaran a ganar terreno. Segundo, varios convenios colectivos incorporaron cláusulas de revisión o pagos a cuenta que se activaron en abril. Tercero, el sector público —que había quedado más rezagado— mostró una recuperación más fuerte tras los acuerdos paritarios de marzo y abril.

El dato del INDEC también desagrega por sector. Los mayores avances reales se registraron en la industria manufacturera, la construcción y el comercio. En cambio, los servicios financieros y el sector público mostraron subas más moderadas, aunque siempre positivas.

Desde el punto de vista macro, este repunte del salario real es una de las primeras señales concretas de que el ajuste podría estar llegando a su fase final. La recuperación del consumo privado, que todavía se mantiene débil, depende en buena medida de que esta tendencia se consolide en los próximos meses.

Sin embargo, conviene ser cauteloso. La mejora de 0,6% es modesta y todavía no compensa la pérdida acumulada. Además, el mercado laboral muestra signos de estancamiento: la tasa de empleo registrado no creció en abril y las horas trabajadas por ocupado cayeron levemente, lo que sugiere que las empresas siguen siendo prudentes a la hora de ampliar planteles.

El desafío de los próximos meses

Para que la recuperación del salario real sea sostenible, se necesitan al menos dos condiciones. La primera es que la inflación siga bajando y se estabilice en un rango de 2-3% mensual. La segunda es que las paritarias logren cerrar acuerdos que contemplen tanto la inflación pasada como una proyección razonable de la futura. Si la brecha entre inflación y salarios se vuelve a abrir, el rebote de abril quedará como un mero episodio estadístico.

Desde el lado fiscal, el Gobierno observa este dato con atención. Un repunte sostenido del consumo mejora la recaudación de IVA y de impuestos al trabajo, lo que facilita el superávit primario. Pero al mismo tiempo, si los salarios aceleran demasiado, puede complicar la dinámica de la inflación núcleo y poner presión sobre las metas monetarias del BCRA.

En resumen, abril marca un punto de inflexión. Después de más de un año de ajuste distributivo fuerte, los salarios registrados volvieron a ganarle —por poco— a los precios. La pregunta ahora es si esta recuperación se sostiene o si vuelve a postergarse ante nuevos shocks externos o ajustes internos. La historia argentina reciente sugiere que la prudencia sigue siendo la mejor consejera.

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