La única productora local de urea captó u$s 90 millones por su vínculo con Vaca Muerta
Profertil, la única empresa que produce urea en el país, cerró una colocación de deuda por USD 90 millones. La operación refuerza su rol estratégico en un mercado que sigue dependiendo de importaciones mientras la demanda de fertilizantes crece de la mano de Vaca Muerta.
Profertil, la única productora de urea del país, captó USD 90 millones en el mercado de capitales. La colocación, que se concretó en las últimas semanas, busca financiar la expansión de su capacidad productiva en un contexto donde la cuenca neuquina sigue demandando volúmenes crecientes de este fertilizante clave.
La empresa, joint venture entre YPF y la noruega Yara, opera la única planta de producción de urea en Argentina, ubicada en Bahía Blanca. Según datos del sector, la producción local cubre apenas una fracción de la demanda interna, lo que obliga a importar el resto, principalmente de Rusia, China y otros proveedores lejanos.
El vínculo estrecho con Vaca Muerta es uno de los drivers principales del negocio. El desarrollo de la formación shale genera una demanda sostenida de urea para la fabricación de explosivos y como insumo en la actividad petrolera. Esa conexión explica buena parte del interés inversor que despertó la operación.
Desde el punto de vista macro, la noticia refuerza una tendencia incipiente: la sustitución de importaciones en insumos críticos para el agro y la energía. La urea es esencial tanto para el complejo sojero como para el gasífero. Hoy la Argentina importa alrededor de 1,2 millón de toneladas anuales, un número que podría reducirse si Profertil concreta sus planes de ampliación.
La colocación se enmarca en un mercado de deuda corporativa que muestra signos de recuperación selectiva. Empresas con flujo de dólares o contratos indexados atraen inversores incluso en un contexto de tasas altas en pesos. En este caso, la cercanía con Vaca Muerta y la integración con YPF funcionan como garantía implícita de demanda.
Ahora bien, el desafío no es menor. La planta de Profertil opera con gas natural como insumo principal y su rentabilidad depende del precio relativo entre el gas y el fertilizante final. Cualquier distorsión en el esquema de precios energéticos puede afectar la competitividad frente a importadores que producen en países con subsidios o escalas mayores.
Históricamente, la Argentina ha tenido una balanza deficitaria en fertilizantes nitrogenados. Según series del INDEC y del Ministerio de Economía, el pico de importaciones se registró en 2022-2023, cuando los precios internacionales se dispararon por la guerra en Ucrania. La expansión de Profertil podría mitigar esa vulnerabilidad externa.
Desde la óptica del inversor, la operación se lee como una apuesta a la recuperación del sector agroenergético. Los bonos colocados tendrían plazos que rondan los 3 a 5 años, con tasas que el mercado consideró atractivas dada la calificación crediticia de la compañía y su respaldo accionario.
Lo que viene es clave. Si la ampliación de capacidad se concreta en los plazos previstos, Profertil podría aumentar significativamente su participación en el mercado local. Eso, a su vez, contribuiría a mejorar la balanza comercial en un rubro sensible y a bajar la volatilidad de precios internos de fertilizantes.
Vale separar dos cosas: la colocación en sí es una buena señal de acceso al crédito para empresas industriales; el verdadero impacto económico vendrá de si esa deuda se traduce efectivamente en mayor producción y menor dependencia de importaciones.
El dato relevante acá es que, en un país que discute permanentemente cómo agregar valor a sus commodities, una inversión de esta magnitud en un insumo tan estratégico como la urea merece atención más allá de los titulares financieros.
Fuente: El Cronista