Mundial 2026: la fortuna que gastarán los argentinos para alentar a la Selección
Se estima que los hinchas argentinos podrían inyectar más de USD 1.000 millones en turismo, pasajes y consumo durante el Mundial 2026. El auge del turismo emisivo pone en foco a agencias de viajes, aerolíneas y el gasto en dólares.
La Copa del Mundo de 2026, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá, se perfila como uno de los eventos que más divisas sacará de la economía argentina en los próximos dos años. Según estimaciones preliminares de agencias especializadas y consultoras turísticas, entre 150.000 y 250.000 argentinos podrían viajar para alentar a la Selección, generando un desembolso que rondaría entre los USD 800 millones y los USD 1.200 millones solo en concepto de pasajes, alojamiento, tickets y consumo en destino.
Este monto no es menor en un contexto de escasez de reservas. Representaría entre el 0,15% y el 0,2% del PBI argentino proyectado para 2026, una cifra comparable a lo que el país gasta anualmente en ciertas importaciones de bienes intermedios. La demanda adicional pondrá en primer plano el auge del turismo emisivo, un sector que ya venía recuperándose post-pandemia y que ahora encuentra en el Mundial un catalizador de primer orden.
El cálculo por hincha
Un paquete básico para un argentino que viaje desde Buenos Aires a ver tres partidos de la fase de grupos (incluyendo pasaje aéreo, alojamiento económico, entradas y viáticos) oscila entre USD 4.500 y USD 7.000 por persona, según cotizaciones actuales de agencias como Despegar y Almundo. Si la Selección avanza a instancias eliminatorias, el costo por hincha puede trepar fácilmente a USD 10.000-12.000. Multiplicado por la cantidad de viajeros esperados, el impacto en la balanza de pagos es evidente.
"Es un flujo de dólares que sale del país de manera concentrada y que, a diferencia de la exportación de servicios, no genera contrapartida de ingresos", explica un analista del sector turístico consultado. Las agencias de viajes argentinas, sin embargo, capturan una porción de ese gasto a través de comisiones y paquetes armados localmente.
Ganadores y perdedores del negocio
Las principales beneficiadas serán las aerolíneas con rutas directas o con buena conectividad a las sedes (Aerolineas Argentinas, LATAM, American Airlines y Delta). También las agencias de viajes especializadas en paquetes deportivos, que ya reportan un aumento del 180% en consultas para 2026 respecto de igual período del año anterior.
En el lado del consumo en destino, el gasto típico de un hincha argentino (comidas, transporte interno, merchandising y alguna salida) ronda los USD 150-250 diarios. En ciudades como Nueva York, Atlanta o Los Ángeles, ese consumo se transforma rápidamente en un impulso para el sector servicios local, pero representa una fuga neta para la Argentina.
Comparación histórica
En Qatar 2022, se estima que unos 25.000-30.000 argentinos viajaron, generando un gasto aproximado de USD 180-220 millones. El salto para 2026 es exponencial: la cercanía geográfica (comparada con Medio Oriente), la mayor cantidad de sedes y, sobre todo, la expectativa de una Selección campeona del mundo generan una demanda mucho más alta. Brasil en 2014 y Rusia 2018 ya habían mostrado números similares de turismo emisivo sudamericano.
Desde el punto de vista macro, este gasto se suma a la estacionalidad negativa del segundo semestre. Históricamente, los grandes eventos deportivos en el exterior coinciden con períodos de mayor presión cambiaria en Argentina, tal como ocurrió en 2018 cuando el Mundial de Rusia agravó la corrida cambiaria de aquel año.
El rol de las expectativas y el dólar
Un factor no menor es el precio del dólar blue o MEP al momento del viaje. Si en 2026 el tipo de cambio real sigue apreciado, el costo en pesos para los viajeros será más "accesible" y podría incentivar aún más la salida. Por el contrario, un dólar más alto desalentaría a la franja media de hinchas.
Las agencias ya están vendiendo paquetes con "dólar fijo" o coberturas a través de cripto para blindarse contra la volatilidad cambiaria argentina. Es una muestra más de cómo la inestabilidad local termina moldeando incluso el consumo recreativo de los sectores medios y altos.
El Mundial 2026 no solo será un desafío deportivo para Scaloni y sus dirigidos. También será un test para la capacidad de la economía argentina de absorber una fuga de divisas concentrada sin generar desequilibrios mayores. Mientras tanto, el negocio del turismo emisivo, las aerolíneas y las agencias de viajes ya frotan las manos.