OIT reconoce a monotributistas como operadores de plataformas de transporte
El organismo internacional avaló la figura de los monotributistas como prestadores independientes en apps de movilidad, alineándose con la Ley de Modernización Laboral. Un giro que impacta en la regulación laboral y el modelo de las plataformas en Argentina.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) emitió una definición clave que podría reconfigurar el debate sobre la relación laboral entre las aplicaciones de transporte y sus prestadores en Argentina. Según el organismo, los monotributistas que operan en plataformas de movilidad de personas o mercaderías deben ser considerados operadores independientes de plataformas informáticas, tal como lo establece la Ley de Modernización Laboral sancionada en 2023.
Esta postura llega en un momento de fuerte tensión. Mientras sindicatos y parte del arco político impulsan la inclusión de los trabajadores de apps bajo el régimen de relación de dependencia, la OIT parece inclinarse por validar el esquema actual de monotributo como una forma de trabajo autónomo mediado por tecnología. La definición se enmarca en el Convenio 181 de la OIT sobre agencias de empleo privadas y en recomendaciones posteriores sobre la economía de plataformas.
¿Qué dice exactamente la OIT?
El documento, que responde a una consulta formal del Gobierno argentino, sostiene que cuando el prestador mantiene control sobre su tiempo, el vehículo y la forma de prestar el servicio —y factura como monotributista—, la relación no configura un vínculo de dependencia tradicional. Esto alinea con el artículo 4 de la Ley de Modernización Laboral, que crea una categoría especial para estos operadores.
Desde el punto de vista macro, el aval de la OIT es relevante por dos motivos. Primero, porque reduce la incertidumbre regulatoria que venía pesando sobre las plataformas (Uber, Rappi, PedidosYa, DiDi, entre otras). Segundo, porque evita un potencial shock en el mercado laboral: según estimaciones privadas, más de 400.000 personas trabajan bajo esta modalidad en el país.
El contexto argentino: entre la informalidad y la formalización light
Argentina tiene una larga tradición de esquemas de formalización parcial. El monotributo fue creado en los 90 como herramienta para incorporar a trabajadores y pequeños prestadores al sistema tributario sin la rigidez del régimen de dependencia. Con el boom de las apps, se convirtió en el vehículo natural para este tipo de actividad. La OIT ahora parece validar que ese vehículo no es necesariamente precario, siempre que se respeten ciertos estándares de protección social.
Vale separar dos cosas. Por un lado, la discusión sobre si los monotributistas de apps deberían pagar más aportes jubilatorios o tener mejor cobertura de ART. Por el otro, la pretensión de algunos sectores de convertir toda la relación en un contrato de dependencia pleno, con las cargas sociales y rigideces que eso implica. La definición de la OIT parece inclinarse por la primera vía antes que por la segunda.
Implicancias para la política económica y los mercados
Para los inversores y las plataformas, esta noticia reduce un riesgo regulatorio que venía siendo monitoreado de cerca. Varias apps habían ralentizado inversiones locales precisamente por la incertidumbre jurídica. Un marco más claro puede alentar mayor competencia y, eventualmente, mejoras en las condiciones de los prestadores a través del mercado antes que por vía judicial.
Desde la lente fiscal, también importa. Los monotributistas aportan al sistema previsional, aunque en montos bajos. Si la OIT abre la puerta a una formalización incremental (por ejemplo, categorización más alta o aportes complementarios voluntarios), podría generarse un sendero de mayor recaudación sin destruir el esquema actual.
Ahora bien, la definición no es un cheque en blanco. La OIT también remarca que los Estados deben garantizar mecanismos de diálogo social, protección contra la violencia en el trabajo y acceso a mecanismos de resolución de disputas. Queda por ver cómo se traduce eso en normas locales.
Una mirada comparada
Brasil optó por una vía similar con su “Ley de las Apps” de 2024: reconoce a los conductores como trabajadores autónomos pero impone un salario mínimo por hora conducida y aportes a la seguridad social. Europa, en cambio, ha ido en sentido contrario con directivas que empujan hacia la dependencia en varios países. Argentina, con esta definición de la OIT, queda más cerca del modelo latinoamericano pragmático que del europeo regulador.
El dato relevante acá es que la OIT, organismo históricamente cercano al sindicalismo, haya optado por esta lectura. Sugiere que incluso en foros multilaterales se reconoce que la economía de plataformas tiene características propias que no encajan fácilmente en el molde del siglo XX.
Antes de sacar conclusiones definitivas, habrá que ver cómo se instrumentaliza esta opinión en la Justicia local y en eventuales proyectos legislativos. Por ahora, el monotributista operador de plataformas tiene un aval internacional que fortalece su posición relativa. Eso, en la Argentina de las definiciones laborales ambiguas, ya es un resultado relevante.