Economía

Pérdida de 1.600 empleos en seguros: alerta sindical y crítica a la reforma laboral

Publicado el 26/06/2026 07:35 hs

Oficinas de una aseguradora con escritorios vacíos y empleados en reunión sindical
iProfesional — Economía

El Sindicato del Seguro advirtió que el ajuste económico ya provocó la eliminación de 1.600 puestos de trabajo en el sector. Dispuso estado de alerta y cuestionó que "modernizar" equivalga a destruir empleo.

El Sindicato del Seguro puso en estado de alerta al sector tras registrar la pérdida de 1.600 puestos de trabajo en los últimos meses, según datos que maneja la entidad. La cifra, que surge de relevamientos propios y de empresas del ramo, refleja el impacto del programa de ajuste fiscal y monetario sobre una industria que emplea a más de 50.000 personas de manera directa.

Desde la organización gremial criticaron con dureza la reforma laboral que impulsa el Gobierno, argumentando que bajo el paraguas de la "modernización" se están eliminando derechos y acelerando despidos. "Modernizar no es destruir empleo", sintetizó el comunicado oficial. El gremio no descarta medidas de fuerza si la tendencia se profundiza en los próximos meses.

Contexto macro que explica la caída

El dato no sorprende del todo en un escenario de fuerte contracción de la demanda agregada. Con inflación aún elevada aunque en descenso, consumo privado deprimido y empresas que recortan costos fijos, el negocio de seguros —particularmente el de autos y vida— muestra una retracción visible. Las primas emitidas cayeron en términos reales durante el primer trimestre, según series del Superintendencia de Seguros de la Nación.

Vale separar dos cosas. Por un lado, parte de la caída de empleo responde a un ajuste genuino de productividad: muchas aseguradoras venían con estructuras sobredimensionadas después de años de alta inflación que hinchaban nominalmente las comisiones y los gastos administrativos. Por otro, el shock de demanda está siendo más profundo de lo que muchos esperaban. Cuando el salario real cae 15-20% en pocos meses, la contratación de pólizas opcionales se resiente de inmediato.

El rol de la reforma laboral

El Sindicato del Seguro apunta directamente a los cambios normativos que facilitan el despido sin indemnización en ciertos casos y reducen las cargas laborales. Desde su perspectiva, estas medidas no generan empleo neto sino que simplemente abaratan el costo de ajuste para las empresas en un contexto recesivo. El argumento tiene sustento parcial: en economías con rigideces laborales elevadas, la reforma puede ayudar a formalizar; pero cuando se aplica en medio de una contracción fuerte, suele traducirse primero en menor plantilla.

Una mirada comparada ayuda. Brasil y Chile implementaron reformas laborales en contextos de crecimiento o al menos de estabilización. Argentina lo hace con un PBI cayendo y un crédito al consumo prácticamente congelado. El resultado previsible es que las empresas opten por la vía más rápida: reducir cabeza.

¿Hay piso a la vista?

Antes de sacar conclusiones definitivas, conviene mirar los números de abril y mayo. Si la inflación sigue bajando y el poder adquisitivo empieza a recuperarse —aunque sea levemente—, el sector de seguros patrimoniales podría mostrar algo de rebote. Las aseguradoras de vida y retiro, en cambio, dependen más de la confianza y de la estabilidad cambiaria de mediano plazo.

El desafío para el Gobierno es claro: sostener el ancla fiscal y monetaria sin que el costo en empleo se vuelva políticamente insostenible. El Sindicato del Seguro no es el primer gremio que levanta la voz; sí es uno de los que hasta ahora había mantenido un perfil más bajo. Su paso al frente indica que el ajuste ya está mordiendo en sectores que no son ni estatales ni de bajo valor agregado.

Lo importante acá no es tanto si se perdieron 1.600 o 1.800 puestos —el número exacto siempre es discutible—, sino qué dinámica muestra el mercado laboral formal en los próximos trimestres. Si la destrucción de empleo se acelera, la sostenibilidad política del programa económico se acortará. Si se estabiliza y luego revierte, el costo social habrá sido alto pero tal vez transitorio.

Por ahora, el estado de alerta está puesto. Y en una economía como la argentina, las alertas sindicales rara vez quedan solo en los papeles.

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