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Riesgo país cierra segunda semana consecutiva en alza y toca máximo de 2026

El indicador elaborado por JP Morgan superó los 650 puntos básicos, el nivel más alto del año, en medio de una escalada que ya acumula dos semanas consecutivas al alza.

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Indicador abstracto de riesgo país sobre un mapa de Argentina
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

El riesgo país volvió a cerrar la semana en terreno positivo y alcanzó el nivel más alto de 2026. Según los datos del EMBI Global de JP Morgan, el indicador argentino finalizó por encima de los 650 puntos básicos, completando dos semanas consecutivas de suba.

La información fue publicada originalmente por Tiempo Argentino el 2 de octubre de 2026. Este repunte se produce en un contexto de mayor aversión al riesgo en los mercados emergentes y tensiones locales vinculadas a la dinámica fiscal y la renegociación de deuda.

Desde el punto de vista técnico, el EMBI argentino acumula un incremento de alrededor de 40 puntos en las últimas dos semanas. El nivel actual lo ubica claramente por encima del promedio del año y retrotrae el indicador a zonas que no se observaban desde fines de 2025.

La suba del riesgo país implica un encarecimiento del financiamiento para el Tesoro. Cada punto adicional en el spread se traduce en mayores tasas de interés para cualquier eventual colocación de deuda en dólares. En un año donde el Gobierno busca mejorar el perfil de vencimientos, este movimiento no es neutral.

Desde la lente fiscal, el dato refuerza la necesidad de mantener el superávit primario. Los mercados evalúan no solo el resultado fiscal de los últimos meses sino también la sostenibilidad de esa tendencia frente a las presiones de gasto que suelen intensificarse en el último trimestre.

En el plano externo, la dinámica global también influye. La combinación de mayores tasas de interés en economías desarrolladas y cierta cautela ante las elecciones de medio término en Estados Unidos contribuyó a la presión sobre los bonos soberanos emergentes. Argentina, como es habitual, amplifica ese movimiento.

Ahora bien, el riesgo país no es el único termómetro. Los bonos soberanos en dólares mostraron comportamientos mixtos durante la semana, con caídas más pronunciadas en los tramos medio y largo de la curva. Esto sugiere que parte del incremento del EMBI responde a una recomposición de precios tras las fuertes ganancias acumuladas en los primeros meses del año.

Una mirada a series históricas muestra que niveles por encima de 600 puntos suelen coincidir con períodos de mayor volatilidad cambiaria y presión sobre las reservas. Sin embargo, el contexto actual es distinto al de crisis previas: el superávit fiscal primario y la acumulación neta de reservas dan un colchón que antes no existía.

El desafío inmediato pasa por la credibilidad del sendero fiscal para 2027. Si los inversores perciben que el ajuste se diluye, el riesgo país puede seguir tensionándose. Por el contrario, cualquier señal clara de continuidad en la disciplina fiscal podría revertir parte de esta corrección.

Mientras tanto, los inversores locales continúan calibrando posiciones entre carry trade en pesos, bonos CER y títulos en dólares. La suba del riesgo país tiende a favorecer una mayor demanda de cobertura cambiaria, aunque el cepo sigue limitando las posibilidades de salida masiva hacia el dólar.

En síntesis, el dato de la semana pasada confirma que el mercado está exigiendo mayor prima de riesgo. No es una novedad dramática, pero sí una advertencia que conviene leer sin dramatismo ni negacionismo.

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