Sin Nucha busca reinventarse en el interior con franquicias para sortear la caída del consumo
La icónica pastelería que nació como un emprendimiento de garage en los ’90 cuenta con 17 locales y acelera su plan de expansión mediante franquicias hacia ciudades del interior del país.
La empresa Sin Nucha, un emblema de la pastelería argentina que comenzó como un pequeño emprendimiento de garage en los años 90, enfrenta el desafío de la retracción del consumo en el AMBA y busca reinventarse a través de un agresivo plan de expansión hacia el interior del país.
Con 17 locales operativos, la compañía decidió apostar a las franquicias como vehículo principal de crecimiento. El objetivo es llegar a ciudades de Córdoba, Santa Fe, Mendoza y el litoral, donde la demanda por productos de calidad media-alta se mantiene más estable que en la Capital y el conurbano.
Según datos del sector, el consumo de pastelería y panificados cayó alrededor del 18% interanual en el primer semestre de 2026 en el Área Metropolitana, afectado por la pérdida de poder adquisitivo y la cautela de los hogares. En ese contexto, la estrategia de Sin Nucha consiste en reducir la dependencia de los shoppings y avenidas porteñas y diversificar geográficamente el riesgo.
El formato de franquicia permite a la marca mantener estándares de calidad mientras baja la inversión directa. “El modelo ya se probó con éxito en dos aperturas del interior durante 2025 y ahora lo escalamos”, explicaron desde la empresa. Los inversores locales aportan el capital inmobiliario y operativo, mientras la casa central provee el know-how, la marca y la logística de insumos.
La compañía mantiene su identidad de “pastelería de garage”: productos artesanales, recetas tradicionales revisadas y un ticket promedio que busca equilibrar accesibilidad con rentabilidad. Sin embargo, el desafío no es menor. El aumento de costos de materia prima (harinas, chocolate, lácteos) y la presión tarifaria obligan a ajustes constantes de precios que, en un mercado sensible, pueden afectar el volumen.
Desde el punto de vista macro, el caso Sin Nucha ilustra una tendencia que se repite en varias cadenas de consumo masivo: ante la contracción del mercado central, las marcas con historia migran hacia el interior, donde la base de clientes es más amplia y los alquileres comerciales resultan más competitivos. Algo similar hicieron otras marcas de comida y retail en los últimos dos años.
El plan de expansión contempla sumar entre 8 y 12 nuevos locales bajo el esquema de franquicias hasta fines de 2027, con foco en ciudades de más de 150.000 habitantes. La empresa también evalúa incorporar nuevos canales de venta online y delivery estructurado para reforzar el ticket promedio por local.
Por ahora, la apuesta parece responder a la necesidad de supervivencia en un contexto de estanflación suave. Si el consumo no se recupera en el AMBA en los próximos trimestres, la salud de la cadena dependerá de cuán rápido logre arraigarse en las plazas del interior. El tiempo dirá si la reinvención geográfica alcanza para preservar el espíritu original de aquella pastelería de garage que conquistó Buenos Aires hace más de tres décadas.