Economía

Morosidad familiar supera niveles de la crisis 2001 por caída de ingresos

Los incumplimientos en el sector no financiero alcanzaron casi el 34%, superando los registros de la poscrisis de 2001. El segmento formal pasó del 2,5% al 13% en menos de dos años.

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Planilla genérica para organizar un presupuesto familiar
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

La morosidad de las familias endeudadas con el sistema financiero no bancario ya supera los niveles registrados durante la crisis posterior al 2001. Según datos del sector, los incumplimientos rozan el 34% cuando en noviembre de 2024 se ubicaban en 7,5%.

La información fue publicada originalmente por Tiempo Argentino el 28 de septiembre de 2026. El deterioro es especialmente marcado en el segmento formal, donde la morosidad saltó del 2,5% al 13% en el mismo período.

Este aumento coincide con una fuerte caída real de los salarios registrados. Desde noviembre de 2023, los sueldos formales perdieron 14,3% de poder adquisitivo, lo que reduce la capacidad de las familias para cumplir con sus obligaciones crediticias.

El fenómeno afecta tanto a deudas prendarias y personales como a tarjetas de crédito y otros productos financieros. Analistas observan que el ajuste fiscal y la inflación acumulada erosionaron los ingresos de los hogares, obligando a muchos a priorizar gastos esenciales por sobre el pago de cuotas.

En términos comparativos, los niveles actuales de incumplimiento son los más altos desde la salida de la convertibilidad. Durante la crisis de 2001-2002, la morosidad había alcanzado picos significativos, pero nunca había llegado a esta magnitud en tan corto tiempo.

Desde el lado de las entidades, el incremento de la mora genera mayor cautela a la hora de otorgar nuevos créditos. Esto reduce aún más el acceso al financiamiento para familias que, en muchos casos, recurren al endeudamiento para cubrir necesidades básicas.

La combinación de salarios reales en baja y costos financieros elevados configura un escenario de alta vulnerabilidad. Expertos en finanzas personales advierten que, sin una recuperación sostenida de los ingresos, la morosidad podría continuar escalando en los próximos meses.

Para el inversor o ahorrista, este dato también resulta relevante: el mayor riesgo crediticio en el sector familias suele traducirse en tasas más altas y en una menor oferta de productos. Además, impacta de manera indirecta en el consumo, que representa una parte sustancial de la actividad económica.

El desafío para las familias endeudadas pasa por reestructurar compromisos y priorizar el pago de deudas más caras. Sin embargo, con ingresos reales todavía en territorio negativo, las opciones son limitadas y muchas terminan cayendo en default.

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